Dios me Perdone
No debí volver a Lima…
Regresé a Lima para el
matrimonio de mi mejor amigo, JULIO.
¿Quién lo pensaría? Aquel muchacho arrebatado con quien estudie secundaria, tantas peleas contra otros y entre nosotros.
¿Quién lo pensaría? Aquel muchacho arrebatado con quien estudie secundaria, tantas peleas contra otros y entre nosotros.
En la foto de la tarjeta de invitación estaba con su novia, MILAGROS.
El como en todas las fotos con cara de loco.
-
¡Alo!
-
¿Quién habla?
-
¿Julio? soy MARIO CARDENAS.
Tu maestro volvió a Lima. – bromee.
-
Habla loco, creí que te perderías mi matrimonio.
¿Sigues en el aeropuerto? Estoy cerca almorzando con Milagros, espérame.
-
No quiero interrumpir tu almuerzo, voy a ver el
hotel, y recordar Lima.
-
¿Hotel? Vamos Mario puedes quedarte en mi depa.
-
Prefiero disfrutar la soledad estos días antes
de tu matri’.
-
Me hubiese gustado presentarte a Milagros, le
hable de ti. – dame quiero saludarlo – interrumpió ella –Hola soy Milagros, se
lo que es estar solo en Lima yo tampoco tengo familiares aquí, ¿Quédate con nosotros? Así podría conocer al casi-hermano de mi amado.
-
Hola mucho gusto, gracias pero no te preocupes
yo disfruto mi soledad. Ustedes disfruten sus últimos días de soltería. Los llamo
mañana tal vez para almorzar.
-
Desde mañana no podré, lo siento. Estoy
preparando una sorpresa.
-
No te preocupes ya nos conoceremos en el
matrimonio. Mucho gusto tengo que colgar llego mi taxi
Me despedí de los novios y colgué el teléfono.
Me despedí de los novios y colgué el teléfono.
Al día siguiente después de un
largo paseo por Miraflores y la costa verde decidí volver al Hotel mi
personalidad poco sociable me hizo discutir con muchas personas solo quería cenar
e irme a dormir. Me dirigí al restaurante del hotel tome una mesa, la más
alejada de todos y me senté en un rincón a observar a todos en su rutina
extranjeros y peruanos. Fue entonces cuando una pareja muy extraña entro al
restaurante, una chica muy preciosa acompañada de un sujeto que por su
vestimenta parecía querer pasar desapercibido. Ambos muy cariñosos abrazados el
acariciaba su mejilla y ella besaba su mano, y reposaba su cabeza en el cariño
que él le proporcionaba.
Las dudas me invadieron, saque
mi invitación del matrimonio observe la foto de la novia y no lo podía creer.
Al terminar se retiraron, Milagros y su acompañante ya estaban muy bien
retratados en mi celular. Decidí seguirlos hacia donde iban, lo suficiente para
comprobar que ambos pidieron solo una habitación, lo cual también fue captado
por mi celular. Era ella, hasta pude reconocer su voz a pesar de solo haberla
escuchado una vez.
Llame a mi hermano Julio y lo
cite al día siguiente en un restaurante cerca a la plaza de armas.
-
Pero no es posible – decía con lágrimas en los
ojos – ¡¿Que mierda es esto?!
-
Lo siento Julio no podía callar esto sabes que
te considero bastante como pare dejar que arruines tu vida con una zorra que no
lo merece.
-
No la llames así – grito y se abalanzo contra mí,
me golpeo y salió corriendo del lugar.
Sus reacciones no me sorprendían, lo conocía muy bien y esta
vez lo perdonaba. Camine por el Jirón de la Unión planificando mi retorno, pero
un gran sentimiento de culpa me abordaba, creo que el destino me puso aquí, estaba
frente a una iglesia, decidí entrar al menos para sentirme más tranquilo.
A pesar de que la misa estaba ya por terminar me senté muy
adelante creyendo que mientras más cerca al cura menos culpable me sentiría. Sumergido
en mis pensamientos no escuchaba lo que decían y paseaba mi mirada entre el
sacerdote y la presentación de cristo detrás de él hasta que mi mirada se posó
en uno de los que sentado al costado del cura cómodamente, observaba atento
como esperando su turno.
Fue cuando mis ojos se agudizaron y mis oídos se destaparon
“…muchas gracias por todo este tiempo, a partir de ahora quien oficiara las ceremonias a nuestro señor será este joven” – lo señalo mientras se puso de pie – “…el hermano Pedro. Ha sido designado a Lima y tendrá el placer de oficiar el matrimonio de su hermana este fin de semana. Es una linda historia la del padre Pedro, se alejó de su familia a los 15 años y perdió todo contacto, y ahora reencontrarse con su hermana de quien no sabía nada, un muy claro ejemplo de perdón y reconciliación. Recibámoslo con un fuerte aplauso.”
“…muchas gracias por todo este tiempo, a partir de ahora quien oficiara las ceremonias a nuestro señor será este joven” – lo señalo mientras se puso de pie – “…el hermano Pedro. Ha sido designado a Lima y tendrá el placer de oficiar el matrimonio de su hermana este fin de semana. Es una linda historia la del padre Pedro, se alejó de su familia a los 15 años y perdió todo contacto, y ahora reencontrarse con su hermana de quien no sabía nada, un muy claro ejemplo de perdón y reconciliación. Recibámoslo con un fuerte aplauso.”
El sentimiento de culpa se volvió más pesado. Mientras corría
en busca de un taxi llamaba a Julio sin lograr respuesta. Al llegar al edificio
en el que vivía Julio, la escena taladraba más mi responsabilidad. Un cordón
policial rodeaba el edificio y curiosos vecinos cuchicheaban entre sí.
-
¿Qué paso aquí señora? – pregunte a una de las
que supongo era vecina.
-
¡Ay! Señor, el chico la mato, le ha disparado –
me contaba mientras se persignaba – ella dormía y él llegó y le disparo y luego
también se suicidó. Creo que ella lo engañaba y él se enteró, eran una pareja feliz. Quien iba a pensarlo.
Me encuentro en mi avión de regreso a Estados Unidos. No debí
volver a Lima.