jueves, 26 de junio de 2014

Terror

Me susurró el terror al oido. Y no pude correr.
Lo peor de Hallowen es que se me hace imposible caminar por Larco sin toparme con una pandilla de pirañitas que molestan por caramelos con sus máscaras mal elaboradas y sus madres distraidas tirandolos de un lado a otro. Es el peor de mis dias pensé ...pensé.
Entro al Banco justo antes de que cierren y al salir mi pesadilla empeoraba. Si no era suficiente con los mocosos, ahora toparme con un grupo de adultos disfrazados sin infancia me dije.
En realidad era todo un club amantes del disfraz, intento cruzar la avenida y escapar de tanta ridiculez. Ahora a esperar que una combi chatarra con velocidad de tortuga avance, luz roja, se detiene voy a cruzar pero el disfraz de un sujeto al otro extremo de la calle me perturbó tanto como a la gente que presurosa se alejaba de él. Un pañuelo mitad rojo mitad blanco cubría su boca y llevaba encima unas letras negras, negras como su gorra y el resto de su vestimenta.
Decidí no cruzar y volteé para tomar otro camino por la misma acera. y cuadras más arriba un motorizado se acercaba. De la chatarra descendieron 4 sujetos que me empujaron al suelo y junto con un pequeño con disfraz extraño, un tanto rebelde intente levantarme para reclamar pero un disparo me mantuvo en el suelo.
Gritos, gente corriendo, un sangrante policia en el suelo le gritaba a su radio ¡Manden refuerzos, ataque terrorista, Tarata con Larco!
Arrastrandome y cubriendo al niño que cayó conmigo nos escondimos detrás de la chatarra y todo el mundo se empezó a alejar. Los sujetos que bajaron de la combi repartieron armas a algunos que estaban disfrazados y corrieron en distintas direcciones.
Levanté la vista y vi mi reflejo apoyado en la combi y me estremecí al notar una hoz y un martillo.

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